A vuelo de pájaro:
100 AÑOS DE LA IZQUIERDA ECUATORIANA Y SUS NUEVOS DESAFÍOS
Hugo Noboa Cruz
ACLARACIÓN: Estos son unos breves (brevísimos) apuntes, con
mi visión, seguramente sesgada, de momentos fundacionales de diferentes
organizaciones de izquierda en el Ecuador; y brevísimas referencias (en lo
posible sin juicios de valor) a algunos hechos relevantes o más conocidos. Habría
como profundizar sobre cada uno de esos hechos, o sobre otros. Al final trato
de bosquejar probables desafíos, con espíritu optimista, en contraposición a
las aseveraciones de la derecha fascista de que el marxismo leninismo y el
comunismo “ya no tienen vigencia”, “son cosas del pasado”, “ha muerto”.
INTRODUCCIÓN
Hay más o menos abundantes
documentos (libros, revistas, películas documentales, artículos y otros
formatos, de producción individual o colectiva) que analizan en el Ecuador los
procesos políticos en general en los siglos XX y XXI, y en particular procesos
en el movimiento obrero, el movimiento y levantamientos de los pueblos
originarios, las luchas campesinas, movimientos feministas, ecologistas, GLBTI,
de Derechos Humanos…, movimientos sociales en general, en los que los partidos
y movimientos de izquierda o algunos de sus militantes han estado involucrados
muy activamente.
Pero, específicamente, documentos
de carácter historiográfico sobre la izquierda ecuatoriana, hay muy pocos, y
muchas veces muy delimitados a un partido o una tendencia, según el interés de
los autores. Menos aún, existe un análisis de la izquierda ecuatoriana en las últimas
décadas, a partir de 1960, cuando se produce un franco quiebre a partir de la
revolución cubana y su influencia en América Latina.
Tal vez el documento que aborda
más ampliamente es “La Izquierda Ecuatoriana en el siglo 20 (aproximación
histórica)” del historiador socialista Germán Rodas Chávez (Abya Yala, Quito,
2000).
En el presente año 2026, el
Partido Socialista Ecuatoriano y por tanto la izquierda ecuatoriana organizada,
cumplen un siglo de vida. Aunque aún antes de ello, diferentes movimientos y
militantes con inspiración marxista y anarquista activaron procesos y
contribuyeron a fundar sindicatos y otras organizaciones de trabajadores, muchas
veces interactuando con la revolución liberal.
En algunos otros países
latinoamericanos los partidos socialistas y comunistas se fundaron antes, siendo
probablemente Argentina el país de la región donde primero aparecieron, el Partido
Socialista de Argentina en 1896[1]
y el Partido Comunista de la Argentina en 1918-1920[2].
A más del mencionado libro de
Rodas (2000) y a más de la prensa y publicaciones de los diferentes partidos y
movimiento (sobre lo cual, a saber, no existe un repositorio integrado – lo
cual es una deuda), se identifica algunos documentos (en orden alfabético de
autores) que hacen un recuento de diferentes momentos y procesos dentro de la
izquierda ecuatoriana:
·
Arregui Víctor e Isabel Dávalos, “El día que me
callé”, película documental, 2025.
·
Ayala Enrique, “El Partido Socialista
Ecuatoriano en la historia”, Ediciones La Tierra, Quito, 1988.
·
Bonilla Adrián, “En Busca del Pueblo Perdido,
Diferenciación y Discurso de la Izquierda Marxista en los Sesenta” Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales FLACSO, sede Ecuador, Ed. ABYA-YALA,
Quito, 1991.
·
Iza Leonidas, Andrés Tapia y Andrés Madrid,
“Estallido. La Rebelión de Octubre en Ecuador.”, Ediciones RedKapari, Quito,
2020.
·
Iza Leonidas, Andrés Tapia y Andrés Madrid,
“SINCHI. El Levantamiento Popular Plurinacional de Junio 2022 en Ecuador”,
Editorial RedKapari y Abya Yala, Quito, 2024.
·
Páez Alexei, “El Anarquismo en el Ecuador”,
Corporación Editora Nacional, Quito, 1986.
·
Rodas Germán, “Testimonio de la Reconstitución
del Partido Socialista Ecuatoriano”, Ediciones La Tierra, Quito, 1993.
·
Samaniego Mauricio, “Alfaro Vive Carajo, la
verdad tiene que decirse”, película documental, 2016.
·
Villamizar Darío, “Insurgencia Democrática y
Dictadura (1960-1990)”, Editorial El Conejo, Quito, 1990.
Seguramente hay algunos más. Y hay
que incluir también entre los documentos que son importantes referencias, al
libro de Philip Agee “La CIA en el Ecuador”, sin editora, (publicado en Quito
en 1975 por la Federación de Estudiantes Politécnicos – FEPON y el Movimiento
de Izquierda Politécnico -MIP).
En el presente año 2026 y sin que
se trate de un documento académico sino más bien un “coloquio abierto”, informal;
junto a Tomás Rodríguez (Tomás Rodríguez León y Hugo Noboa Cruz) y con la
contribución de otras compañeras y otros compañeros, se trató de hacer una
aproximación a los primeros momentos del Movimiento de Izquierda Revolucionaria
MIR ecuatoriano, con el título de “Los Insurrectos de las Primeras Décadas del
MIR Ecuatoriano” [3].
LOS PRIMEROS MOVIMIENTOS Y
PARTIDOS DE LA IZQUIERDA ECUATORIANA
La primera vez que se comenzó a
hablar en el mundo occidental de izquierda y derecha, es alrededor de la
Revolución Francesa (1789-1799). Según los historiadores, se refería al lugar
que ocupaban los bloques en el parlamento (Estados Generales, Asamblea Nacional
y Convención Nacional): a la izquierda los revolucionarios antimonárquicos y la
naciente burguesía, digamos “progresista” para entonces; a la derecha los
monárquicos, la nobleza y el clero; en el centro, el llamado “pantano”, los
indecisos, los oportunistas, que remaban a uno u otro lado según sus intereses,
pero que casi siempre terminaban favoreciendo al bloque de la derecha, y era el
grupo más numeroso.
De tal manera que, si valoramos
por esos antecedentes, Eugenio Espejo y los próceres de la Independencia, los
combatientes por la independencia, fueron revolucionarios de izquierda. Las
tres Manuelas (Espejo, Cañizares y Sáenz) lo fueron. Sin embargo, el termino de
izquierda realmente se extendió por el mundo a partir de Marx y el marxismo.
La izquierda ecuatoriana, con la
influencia de Marx, Engels y de otros pensadores y revolucionarios comunistas,
socialistas y anarquistas europeos, tiene sus más antiguos vestigios a fines
del siglo XIX en el primer grupo revolucionario en torno al pensamiento de
Montalvo (que simpatizaba con la Asociación Internacional de Trabajadores y las
nacientes ideas marxistas y anarquistas)[4].
Grupo organizado para enfrentar a la tiranía de García Moreno, entre los que estaban:
Manuel Polanco, Abelardo Moncayo, Roberto Andrade, Manuel Cornejo, Florentino
Uribe, Rafael Portilla y Francisco H. Moncayo.[5]
Por otro lado, según algunas
referencias, en 1889 llegó por primera vez al Ecuador el sastre y militante
anarquista cubano Miguel Albuquerque, con la venia y credenciales de José Martí
y Eloy Alfaro[6].
Albuquerque es fundamental en la constitución de las primeras organizaciones de
trabajadores en Guayaquil, como “La Sociedad de Amigos del Trabajo”[7].
Pero cumplió un papel múltiple: de apoyo (como estratega financiero) desde el
Ecuador a la revolución cubana por la independencia; de apoyo a la revolución
liberal liderada por Eloy Alfaro (sobre todo en escuelas de formación de
cuadros); a más de contribuir a la constitución de varios sindicatos y
organizaciones laborales, con clara orientación anarquista.
Miguel Albuquerque actuó en la
guerra por la independencia de Cuba bajo las órdenes de Antonio Maceo, donde
fue parte de la Junta Central Revolucionaria Cubana. Y fue el mismo Maceo quien
dispuso su traslado al Ecuador en las siguientes ocasiones, cuando la
revolución liberal ya estaba en curso y en el poder, y cuando Albuquerque ya
estaba ciego.[8]
De tal manera que cuando se
fundan el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) en 1926 y el Partido Comunista
(PCE) del Ecuador en 1931 (la primera escisión del PSE), había ya un recorrido de
grupos revolucionarios que actuaron más allá del apoyo a la revolución liberal,
con enfoques marxistas y anarquistas.
En las décadas de 1930, 1940 y
1950, los partidos Socialista y Comunista, cumplen un gran papel en fortalecer
el movimiento obrero y el movimiento campesino. El partido y militantes
socialistas influyeron en la Revolución Juliana y en decisiones fundamentales
para la modernización del Estado en los gobiernos de Isidro Ayora, así como en conquistas
como la seguridad social.
Ocurre el primer vínculo entre
las ideas marxistas y el movimiento indígena (pueblos y nacionalidades
originarios), a través de personajes y militantes comunistas como María Luisa
Gómez De la Torre y Dolores Cacuango, que fueron las maestras y hermanas
mayores de otros grandes personajes, como Nela Martínez y Tránsito Amaguaña. El
PCE contribuyó a la fundación de la primera organización moderna de pueblos y
nacionalidades, la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI) en 1944; fundó
también en 1944 la Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE). El PCE fue
además muy activo en la resistencia contra el nazismo durante la segunda guerra
mundial.
El PSE y el PCE fueron esenciales
en La Gloriosa que derrocó a Arroyo del Río en el mismo año 1944, así como en
la Constituyente de 1944-1945 y la redacción de la Constitución de 1945.
Foto. Comité Central del Partido
Comunista el 24-27 de julio de 1947 en Quito. Parados: Rafael Echeverría, César
Endara, José M. Roura, N. Barba, Aquiles Valencia, Tirso Gómez, Gustavo
Becerra, el novelista Enrique Gil Gilbert. Sentados: NN, Luisa Gómez de la
Torre, Primitivo Barreto, NN, Ricardo Paredes, Pedro Saad, Dolores Cacuango,
Nela Martínez y Modesto Rivera. (Ecuador Siglo XX. Hechos e imágenes.
Dinediciones, 1999)
Dirigentes comunistas como el
médico Ricardo Paredes, fueron no sólo importantes en la construcción de su
partido y las tareas revolucionarias en general, sino que Paredes es uno de los
pioneros de la salud pública y de la salud colectiva ecuatorianas con sus
trabajos en defensa de la salud de los trabajadores, particularmente de los
mineros de Portovelo[9].
Por su parte, Nela Martínez fue una de las pioneras del feminismo ecuatoriano.
Recuerdo una conversación con
César Endara (fundador de los partidos Socialista y Comunista). Según él, hubo
dos momentos en que pensaban que la revolución socialista era inminente en el
Ecuador. El primero, luego de la Revolución Juliana, cundo creyeron que tenían
suficiente fuerza y un importante apoyo de jóvenes oficiales de las FFAA que
participaron en la Juliana. El segundo momento, cuando La Gloriosa de 1944,
pero todo intento fue acallado en esa ocasión por el autoritarismo de Velasco
Ibarra y su alianza con los grupos más conservadores, a pesar de que fueron el
PSE y PCE quienes promovieron y facilitaron su regreso al poder.
LAS NUEVAS IZQUIERDAS A PARTIR
DE LA DÉCADA DE 1960
Sin embargo, tanto el PSE como el
PCE, envejecieron rápidamente, privilegiaron el parlamentarismo y las luchas
por reformas, dejando de lado el proyecto insurreccional que dio lugar a su
fundación. Su misma militancia envejeció y poco trabajo realizó entre la
juventud; ello trajo consecuencias, como descontento a su interior.
Y fueron las décadas de 1950 y
sobre todo la de 1960, el escenario donde iban a profundizarse esos
cuestionamientos internos, que culminaron en escisiones y en la fundación de
nuevas organizaciones revolucionarias, con mucha participación juvenil.
Hubo también un actor inorgánico
que contribuyó a esos cambios, el movimiento juvenil, sobre todo estudiantil,
muchas veces espontáneo, inicialmente en Guayaquil (masacres de mayo de 1959 en
el gobierno conservador de Ponce Enríquez y de noviembre de 1961 en el cuarto
velasquismo), pero que pronto se extendió a Quito, Portoviejo, Riobamba y otras
ciudades y provincias.
Cuando se constituye la Unión
Revolucionaria de la Juventud Ecuatoriana (URJE, 1959-1963), si bien
participaron jóvenes de diversas tendencias, incluso de la populista
Concentración de Fuerzas Populares (CFP) o jóvenes estudiantes con sólo su
espíritu rebelde, aparentemente el PCE, por su capacidad orgánica, estuvo
inicialmente en la conducción (Bonilla, 1991), pero pronto se le fue de las
manos.
Luego del breve intento
guerrillero del Toachi (1962), en el que participó parte de la dirección
provincial de Pichincha del PCE, la dirección nacional del PCE se desentiende
de URJE y trata de depurar la tendencia guerrillerista de sus filas. Pero ello
sólo acelera la salida de cuadros jóvenes y la escisión del partido.
“En el caso del MIR, por ejemplo, una disidencia de
la juventud Comunista decide separarse del Partido desencantada por el curso de
los acontecimientos y la actitud frente al Toachi. El grupo más fuerte,
establecido en Pichincha, toma contacto con otra disidencia guayaquileña y con
un grupo manabita filomaoísta y en un proceso de unidad que dura algo más de un
año; la organización es fundada en 1965[10].
Sus distancias con el PC se remiten también a la evaluación de la Revolución
Cubana, a la posición sobre la lucha armada, a la conducta política frente a la
institucionalidad, pero además, como elemento central que definirá la vertiente
durante casi 15 años, a las consideraciones sobre la formación social” (Bonilla, 1991).
Pero no sólo hubo un desbande de bases juveniles del
PCE radicalizadas por la influencia de la revolución cubana y por afanes
insurreccionales, sino que una importante escisión que venía fraguándose por
una corriente que simpatizaba con la Revolución China y el maoísmo, liderada
entre otros por Rafael Echeverría y José María Roura, culminó con la expulsión
de estos dos dirigentes y la fundación del Partido Comunista Marxista Leninista
del Ecuador (PCMLE) en 1964[11].
El PCMLE acogió entre sus filas a ex miembros de URJE, como el caso de Milton
Reyes.
Por su parte, el Partido Socialista Revolucionario
Ecuatoriano (PSRE), luego de un proceso de radicalización de un sector del PSE,
bajo el liderazgo de Manuel Agustín Aguirre y Telmo Hidalgo, se funda en marzo
de 1963. El nuevo movimiento adoptó una clara línea marxista con gran
influencia del modelo de la Revolución Cubana (corriente castrista) y se enfoca
a profundidad en el trabajo de base con el movimiento obrero (Rodas, 1983).
De tal manera que para mediados de la década de
1960, y en medio de la influencia de la revolución cubana, encontrándose el
Ecuador en una dictadura militar dirigida por Castro Jijón, y bajó el asedio del gobierno de Estados
Unidos de Norteamérica a través de varias organizaciones intervencionistas,
como la Central de Inteligencia (CIA), la Alianza para el Progreso, la agencia
de “cooperación” USAID o el ejército del jóvenes pastores del Cuerpo de Paz, se
crean cuatro nuevas organizaciones de izquierda en el país, en orden
cronológico: URJE, PSRE, PCMLE y MIR, aunque la primera de estas fue muy fugaz.
Una quinta organización de izquierda sería también
fundada en la década de 1960 con el liderazgo de Jaime Galarza, que había sido
antes presidente de URJE y participó en el ensayo de guerrilla en el Toachi.
Esta quinta organización se denominó “Vencer o Morir” y fue también fugaz; sin
embargo, junto al MIR y a una fracción del PSRE liderada por Jorge Chiriboga, crearon
el Movimiento de Liberación Nacional Rumiñahui, que desarrolló un nuevo intento
de guerrilla, esta vez fundamentalmente urbana, entre 1970 y fines de 1972.
Según Raúl Borja[12]:
“El Movimiento Rumiñahui vivió intensamente y poco. No tiene fecha en su
partida de nacimiento, quizás nació como un niño grande a mediados de 1970 y
falleció a finales de 1972 como un viejo que vivió al apuro. En ese corto lapso
de existencia el Movimiento Rumiñahui sentó en la ‘mesa redonda’ a tres
fracciones que apostaban en el Ecuador de entonces, a lo que se llamaba ‘una
estrategia político militar’. Atrajo así la atención de movimientos
guerrilleros de otros países, principalmente Colombia, Perú, Brasil…”
Todos los hechos de la década de
1960 ocurrieron bajo la influencia de la revolución cubana; la polarización a
nivel internacional de la vía al socialismo que desarrollaba la URSS
(calificada por sus detractores como “revisionismo”) y la revolución cultural
china; el amplio y grosero intervencionismo de USA en Latinoamérica que
llegaría al genocidio con las dictaduras militares en las décadas de 1970 y
1980; y en el país, la actuación de gobiernos entreguistas que comenzaron con
el último período del mandato de Arosemena Monroy, el triunvirato militar de
Castro Jijón, los gobiernos de transición de Yerovi Indaburu y Arosemena Gómez,
y el último velasquismo.
La década de 1970 transcurre en
medio de nuevas dictaduras, primero la de Velasco Ibarra, luego la dictadura
nacionalista del general Guillermo Rodríguez Lara y finalmente el triunvirato
militar que en el denominado “proceso de retorno a la democracia” recién
entrega el poder en 1979 al electo presidente Jaime Roldós Aguilera, asesinado
(en un crimen encubierto como accidente aéreo) el 24 de mayo de 1981. Hay que
reconocer que dentro de las tres dictaduras de los años 70, la de Rodríguez
Lara fue la más benévola y tuvo incluso el dictador amplia simpatía entre la
población; no así la dictadura de Velasco Ibarra, que clausuró universidades
públicas, desató una amplia represión en todo el territorio nacional y asesinó
a varios dirigentes y militantes de izquierda, entre otros Rafael Brito, José
Basurto y Luis Salazar del PSRE, Milton Reyes del PCMLE, Raúl Cedeño y René
Pinto del MIR, o el médico insurrecto Jaime Velásquez del Movimiento Rumiñahui.
La junta militar de Poveda, Durán y Leoro, fue también represiva, y uno de los
episodios más cruentos, que aceleró su caída, fue la masacre a los trabajadores
del ingenio azucarero Aztra en octubre de 1977; pero cuenta también entre sus
crímenes el del candidato presidencial Abdón Calderón Muñoz del Frente Radical
Alfarista (FRA), poco antes del fin de la dictadura, a fines de 1978.
Foto. Tomada de la exposición “Quito:
Geografía de la Protesta. Movimientos sociales y repertorios (1971-1983)”.
Quito, 2025.
Cada organización de izquierda
tomará un rumbo diferente en la década de 1970 y durante el siguiente período
constitucional inaugurado al final de la misma. El PSE, el PSRE, el PCE y el
PCMLE, junto a otros movimientos menores, priorizan sus frentes electorales y
se entregan de lleno al parlamentarismo y a tratar de captar una cuota de poder
en gobiernos locales (municipios y prefecturas); en algunos casos se ponen
incluso a la cola de la socialdemocracia representada por el partido Izquierda
Democrática de Rodrigo Borja.
En 1978, y a propósito del
proceso electoral de “retorno a la democracia”, el PCE, el PSE y la Izquierda
Cristiana estructuran el Frente Amplio de Izquierda (FADI) y participan en las
elecciones presidenciales con el comunista René Maugé como candidato. En las
siguientes décadas el FADI participa en otros procesos electorales nacionales y
locales, hasta su extinción a mediados de la década de 1990. El PSE y LN
(Liberación Nacional) de alguna manera heredaron algunas de las estructuras del
FADI.
Por su parte, el PCMLE estructura
su frente electoral en el mismo año 1978, el Movimiento Popular Democrático
(MPD), con el liderazgo, entre otros, de Jaime Hurtado González. Con este
frente, el PCMLE participa en varios procesos electorales, llegando tener en
ocasiones importantes bloques legislativos y alcaldías de algunas ciudades. El
MPD que había sido uno de los aliados que permitió al gobierno de Alianza País
de Rafael Correa llegar al poder y desarrollar el proceso constituyente
2007-2008 y los primeros actos de gobierno, incluyendo la expulsión de la base
militar de USA de Manta, fue sin embargo cancelado en su registro en el año
2014, teniendo a partir de entonces continuidad como partido Unidad Popular.
El MIR optó en la década de 1970
por ratificar su opción insurgente marxista leninista y se negó a participar en
procesos y frentes electorales de la democracia burguesa. A no ser con alguna
candidatura extralegal, como la de Manuel Agustín Aguirre en el proceso
electoral 1978-1979. Frente a las elecciones, generalmente la posición del MIR
ha sido la de llamar a la anulación del voto o a la abstención electoral. El
MIR tiene algunas particularidades dentro de la izquierda ecuatoriana; primero,
que fue una organización juvenil, al menos a su inicio (según algunos, incluso
infanto – juvenil), que organizó a los estudiantes secundarios en el país y
estructuró la Federación del Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE). Por
otro lado, acogió y permitió a su interior tendencias maoístas,
castro-guevaristas, trotskistas, anarquistas, aunque ello contribuyó más tarde
a fragmentaciones, sobre todo la más importante de 1979-1982, pero que
continuaron hasta la década de 2000.
En 1977 surge también otra
importante organización de izquierda, el Movimiento Revolucionario de los
Trabajadores (MRT), uno de sus líderes fundamentales fue Fernando Velasco (“El
Conejo”)[13],
que lamentablemente falleció muy joven en un accidente de tránsito. El MRT, que
ideológicamente tuvo una influencia trotskista pero también mariateguista,
realizó su trabajo de base fundamentalmente en la Confederación Ecuatoriana de
Organizaciones Clasistas (CEDOC)[14]
y en la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas (FENOC). El MRT fue
una organización básicamente de intelectuales y académicos, y presentó una
interesante propuesta para fusionar el marxismo con la identidad andina y la lucha
obrera con rasgos propios; el MRT propuso sobre todo repensar la realidad
ecuatoriana, ser creativos. Sin embargo, el proyecto quedó trunco y la
existencia misma del MRT fue efímera; aunque en la actualidad un grupo ha
propuesto reactivar la organización.
Otras organizaciones de izquierda
más pequeñas, que actuaron en las décadas de 1970 y 1980, fueron: El MRIC
(Movimiento Revolucionario de Izquierda Cristiana) que surgió por la influencia
de la Teología de la Liberación y el auge de las nuevas izquierdas
latinoamericanas tras el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín. Fue
el MRIC parte del FADI y tuvo también alianzas puntuales con el MIR y el MRT en
algunas actividades específicas. Y el trotskista MST (Movimiento Socialista de
los Trabajadores, inspirado en el MST de Argentina), de presencia breve, pero
que tiene continuidad en otros grupos trotskistas en la actualidad.
En la misma década de 1970, y
queriendo reactivar la insurgencia guerrillera de los años 60, surgen en el
Ecuador otras organizaciones muy pequeñas y pasajeras, como los “Comandos
Revolucionarios de Liberación”, a los que se conoce por el secuestro y muerte
del empresario José Antonio Briz López en 1977.
Algunas disidencias de los
partidos y organizaciones de izquierda de las décadas 1960 y 1970 actuaron por
su cuenta en acciones armadas, al margen de las direcciones. Tal es el caso del
célebre Carlos “Coquim” Alvarado, que fue primero parte de URJE y del MIR, pero
luego actuó por su cuenta, desde su bastión en la Facultad de Comunicación
Social de la Universidad de Guayaquil.
Para la década de 1980, con
varias de las organizaciones fundadas en los 60 y 70 ya desaparecidas o
fragmentadas, surge una nueva organización político – militar, “Alfaro Vive Carajo
(AVC)”, liderada por Arturo Jarrín, que se formó con contingentes venidos de
otras organizaciones de izquierda, como el MIR, el PCMLE, el MRT y el PSRE,
incluso de la socialdemócrata Izquierda Democrática. Uno de los primeros actos
simbólicos fue la recuperación de la espada de Eloy Alfaro en el Museo
Municipal de Guayaquil. AVC, sus dirigentes y cuadros, fueron víctimas de la
desmedida represión del gobierno de Febres Cordero, con numerosas víctimas;
fueron tiempos de tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.
En el gobierno de Rodrigo Borja, AVC entregó las armas; y en la actualidad, una
parte de sus miembros se integraron al movimiento Alianza PAIS / Revolución
Ciudadana (AP/RC), pero otro sector o ex miembros, son críticos a ese proceso
AP/RC y se mantiene al margen.
Una disidencia de AVC conformó a
fines de la década de 1980 la organización “Montoneras Patria Libre”, muy
efímera y duramente reprimida. Una de sus víctimas más conocidas, el
desaparecido poeta Gustavo Garzón, en 1990 durante el gobierno socialdemócrata
de Rodrigo Borja.
La década de 1990 fue más bien
una década de letargo para la izquierda ecuatoriana, golpeada por la
desaparición de la URSS y la caída de los regímenes del socialismo real en
Europa Oriental. Corresponde también al “período especial” de la revolución
cubana. Circunstancias que ponen en crisis las relaciones internacionales y los
referentes de las organizaciones ecuatorianas de izquierda.
Algunas organizaciones cambiaron
de paradigmas justo en esa época, incluso antes, en la misma década de 1980. Como
el PCMLE, que abandonó su alineamiento con el maoísmo y tomó como nuevo
referente a Enver Hoxha, primer ministro y Secretario General del Partido del
Trabajo de Albania. Aunque más tarde pierde ese alineamiento y tendrá más bien
un acercamiento a la revolución cubana, siempre reafirmando su línea marxista -
leninista - estalinista.
En la década de 1990 surgen otras
organizaciones pasajeras, a veces a partir de escisiones o la salida de
militantes. Las más notorias: “Segunda Independencia” liderada por Jaime
Galarza; “Partido Liberación Nacional” liderado por Alfredo Castillo (disidente
del PCE y el FADI), que apoyó la candidatura presidencial del General Frank
Vargas Pasos (APRE, Acción Popular Revolucionaria Ecuatoriana), pero también
fue binomio para las presidenciales con Álvaro Noboa Pontón, padre del actual
presidente ultraderechista Daniel Noboa Azín.
A partir de la fundación del
Frente Unitario de Trabajadores (FUT) en 1973 y de la Confederación de
Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) en 1986, y sobre todo después del
levantamiento indígena de 1990 liderado por la CONAIE (“Levantamiento del Inti
Raymi”); la relación entre las organizaciones de izquierda, las organizaciones
de pueblos y nacionalidades, y las centrales sindicales de obreros, es muy
dinámica y cambiante. Pero entran también nuevos actores, como el movimiento
feminista, el movimiento ecologista y agro ecológico, el movimiento de Derechos
Humanos, el movimiento GLBTI+ y otros, que diversifican el panorama y el campo
de acción de la izquierda ecuatoriana; aunque algunos critican que en ciertos
casos los ensayos entrarían en lo que se conoce como movimiento “woke”,
supuestamente manipulado desde el imperio y que ha profundizado las divisiones
en las izquierdas.
En este contexto dinámico, se
funda la última importante organización de la izquierda ecuatoriana,
Pachakutik, que es la que más se aproxima a lo que sería una izquierda con
raíces andinas. Habitualmente, y desde los analistas ajenos a la izquierda, han
considerado a Pachakutik como brazo político de la CONAIE, pero es mucho más
que eso. Es tal vez la organización que más se parece al pensamiento que estaba
construyendo Fernando Velasco, y la que asimila más el discurso de José Carlos Mariátegui,
pero sobre todo las culturas de los pueblos originarios.
Pachakutik, fue fundada en
noviembre de 1995. Y en su constitución contribuyeron no sólo los históricos
dirigentes de la CONAIE (como Luis Macas, Nina Pacari o Blanca Chancosa), sino
diversas organizaciones y militantes de izquierda, que habían diversificado y
ampliado el trabajo de la izquierda (más allá del PCE en la FEI) en diferentes
comunidades de pueblos y nacionalidades, sobre todo en la Sierra y la Amazonía.
Fue también producto de un despertar del espíritu de lucha luego del
levantamiento de 1990, así como del persistente y efectivo trabajo de Monseñor
Leonidas Proaño (“Obispo de los Indios”) y los militantes de la “iglesia de los
pobres” por fortalecer la dignidad de las comunidades rurales, pero también
urbanas.
En el siglo XXI, Pachakutik y en
menor medida el Movimiento Popular Democrático / Unidad Popular, han sido los
actores de la izquierda en los procesos electorales nacionales y locales.
Llegando Pachakutik a tener importantes bloques legislativos, sobre todo de la
Sierra y Amazonía, aunque algunos miembros han traicionado a su organización,
como en la actualidad. La más alta votación que ha alcanzado en elecciones
presidenciales un candidato de la izquierda, corresponde a Pachakutik, con Yaku
Pérez en la primera vuelta del año 2021 (1’798.057 votos, correspondiente al
19.39 % de votos válidos, aunque en gran medida fueron votos anticorreístas).
En el año 2025, Leonidas Iza alcanzó también una significativa votación y con
un voto más clasista que el de Pérez (505.776 votos, 5,25 % de votos válidos).
Ambos logros inéditos en candidatos de la izquierda.
Pachakutik priorizó en sus
propuestas políticas el Estado Intercultural y Multinacional (además de la
soberanía alimentaria, la educación intercultural bilingüe, el “Buen Vivir”, la
defensa de los territorios y del agua, la autonomía de las comunidades, la
oposición al extractivismo…), que quedaron plasmadas en la Constitución del año
2008. Sin embargo, en la actualidad hay criterios encontrados entre algunos de
los dirigentes históricos que defienden los postulados iniciales de 1995 y los
lineamientos fundacionales de la CONAIE, frente a la radicalización de
dirigentes jóvenes como Leonidas Iza, que incluyen claramente la lucha
anticapitalista y antifascista dentro de su programa y acciones.
Pero la izquierda (recordando los
tiempos de La Gloriosa) apoyó también y permitió la llegada a la presidencia de
dos personajes, que, sin ser de izquierda, se comprometieron inicialmente en
postulados afines. El caso del coronel Lucio Gutiérrez, que había participado
en el derrocamiento del nefasto gobierno demócrata cristiano de Jamil Mahuad
(que dolarizó la economía y decretó el feriado bancario que benefició
enormemente a banqueros y dejó en la miseria a mucha gente del pueblo que
confió sus depósitos a esos bancos); Gutiérrez asumió la presidencia en enero
de 2023 y dos años más tarde (20 abril 2005) fue derrocado en un nuevo
levantamiento popular, conocido como “Los Forajidos”.
Es precisamente sobre los hombros
de “Los Forajidos”, que se levantó la candidatura del otro personaje al que
apoyó la izquierda ecuatoriana, Rafael Correa, en torno al cual se organizó el
movimiento Alianza PAIS, que asumió la presidencia de la república en enero de
2007 por diez años consecutivos, hasta mayo de 2017. El apoyo a la candidatura
de Correa y a sus primeros años de gobierno incluyendo el proceso constituyente
(2007-2008) fue casi unánime desde la izquierda y desde los movimientos y
organizaciones sociales y populares cercanas a la izquierda, incluso de la
CONAIE; pero pronto vino una ruptura irreconciliable, cuando el gobierno de
Alianza PAIS estableció políticas contrarias a su programa inicial y sobre todo
desató una inexplicable persecución contra dirigentes y militantes de
organizaciones populares y de izquierda.
Alianza PAIS, que luego tuvo una
continuidad como “Revolución Ciudadana”, no es precisamente una organización de
izquierda. Tal como el peronismo argentino, en su seno alberga un abanico de
tendencias y miembros que van desde la derecha hasta la izquierda. De hecho, se
identifica como “progresista” y es más afín a la socialdemocracia, poniendo
claras distancias con la izquierda marxista ortodoxa. Sin embargo, algunas
organizaciones de izquierda si pasaron a formar parte de AP/RC: el PCE en su
totalidad, arrastrando consigo a organizaciones bajo su influencia, como la FEI
o inicialmente a la CTE; fracciones del PSE, del MIR y de AVC, aunque el PSE
abandonó ese apoyo con el cambio de su dirigencia.
En la actualidad, década de 2020,
y luego de experimentar tres gobiernos neoliberales (el último incluso definido
como necroliberal), el mapa de la izquierda ecuatoriana en general está muy disperso
y disminuido:
·
El más antiguo, el PSE (incluye al PSRE), que está
cumpliendo 100 años de vida en el presente año 2026, está supuestamente
reunificado, pero persisten a su interior divergencias e incluso tendencias.
Sigue priorizando el parlamentarismo, pero mantiene un importante trabajo en
sindicatos obreros y centrales sindicales.
·
El PCE está al momento totalmente asimilado por
el “progresismo”, forma parte del partido y movimiento Revolución Ciudadana.
·
Fracciones del MIR y de AVC han sido también
absorbidas por Revolución Ciudadana, por el progresismo latinoamericano e
internacional.
·
El PCMLE mantienen su independencia y su línea
estalinista. Su frente electoral, Unidad Popular, ya no tiene la fuerza y
capacidad de otros tiempos para captar curules legislativos ni gobiernos
locales. Su presencia es fuerte en universidades públicas, en la Unión Nacional
de Educadores, en algunos sindicatos (UGTE), barrios populares y entre afiliados
al seguro social campesino…
·
El MIR – Pausa Proletaria (podríamos decir la “línea
histórica”), mantiene sus postulados insurreccionales marxistas leninistas,
pero está muy disminuido en tamaño y capacidad de acción. Tiene cierta
presencia en sindicatos y en comunidades rurales y urbanas. Su frente juvenil
actual se denomina UJIR (Unión de Juventudes de Izquierda Revolucionaria).
·
Hay intentos por reconstruir organizaciones como
el MRT y grupos trotskistas.
·
Los grupos anarquistas siempre se mantienen
activos, sobre todo en Guayaquil y Quito y particularmente en barrios populares,
y ligados a organizaciones artísticas y culturales alternativas o de
resistencia.
·
El Partido Comunista del Ecuador “Sol Rojo” (Puka
Inti)[15],
es una de las organizaciones armadas revolucionarias más desconocidas. Se formó
a fines de la década de 1990 a partir de una escisión del PCMLE, al que criticó
por su rumbo. Adoptó el maoísmo como guía ideológica y dice tener relación con
el Partido Comunista del Perú (PCP).
·
Nuevas organizaciones han surgido en el presente
siglo XXI, como el Movimiento Mariateguista, una pequeña organización con
influencia en círculos universitarios y en sectores de la joven dirigencia y
militancia de la CONAIE.
·
El movimiento “Vientos del Pueblo”[16]
se identifica como “…una organización comunista, que entiende al comunismo como
ciencia, ideología, movimiento político y sociedad”. Se constituyó el año 2007
con disidencia de otras organizaciones de izquierda. Tiene una importante
presencia en barrios populares y estudiantes universitarios.
·
Otra organización revolucionaria que surgió en
los últimos años, es el Movimiento Guevarista Tierra y Libertad (MGTL), que es
víctima de una persecución implacable desde el año 2022, con detención y
juicios ilegales contra sus miembros, acusados de “reclutamiento ilícito para
grupos irregulares”.
Seguramente hay otras
organizaciones, poco conocidas, que se consideran como de izquierda
revolucionaria. Incluso organizaciones locales que actúan sobre todo en barrios
populares de las grandes urbes. Este panorama descrito es sólo una breve aproximación
a un mapa actual.
¿CRISIS DE LA IZQUIERDA? O
¿NUEVOS DESAFÍOS?
Bien quisiera la ultraderecha
fascista (nazi – sionista), que la izquierda desaparezca del planeta. Para
continuar con la obscena acumulación de capital, sin límites; y para desatar
sus genocidios sin oposición. Bien quisieran festejar una crisis insuperable de
las izquierdas y las organizaciones populares que resisten en el mundo.
Pero no se trata precisamente de una
crisis -per se- de la izquierda o las izquierdas ecuatorianas y
latinoamericanas. Claro que hay una crisis organizativa y de unidad,
fundamentalmente. Pero sucede también que algunas organizaciones de izquierda
son arrastradas por la crisis civilizatoria del capitalismo occidental, que
para paliar la misma, no sólo intensifica sus agresiones militares, el negocio
de la guerra y la reconstrucción, la superexplotación de los recursos naturales.
Sino que necesita montar un discurso falso, que lo ha venido construyendo desde
hace varias décadas, con herramientas como el cine (el relato maniqueo de Hollywood),
la televisión, las redes sociales, hoy claramente dominado por los señores
tecno feudales que de paso acumulan riqueza de manera inimaginable. El regreso
de la doctrina Monroe (hoy “Donroe”) está en plena boga, e intenta arrasar
Latinoamérica, pero ello puede ser contraproducente para el imperio, porque los
pueblos tienen capacidad de resistir y levantarse; hemos sobrevivido ya a
dictaduras genocidas.
Los últimos levantamientos
populares en el Ecuador (octubre 2019, junio 2022 y septiembre-octubre 2025),
muestran la capacidad de resistencia de los pueblos, aun cuando la izquierda no
esté a la altura para conducirlos. Pero ello ha sido común, muchas veces las
bases y las masas han superado a las direcciones.
Pero la capacidad de resistencia
de los pueblos se ha demostrado en toda Latinoamérica, no sólo frente a las
sanguinarias dictaduras del Cono Sur de las décadas de 1960, 1970 y 1980. Sino
en recientes y poderosos levantamientos populares. El más reciente en Bolivia
frente al gobierno entreguista de Rodrigo Paz Pereira; pero también desde la
década pasada en Chile, Perú, Colombia, Argentina, Panamá, Paraguay...
La crisis es fundamentalmente del
capitalismo. Y las respuestas son cada vez más contundentes y amplias desde una
visión alternativa de un mundo multipolar, liderada por China, pero con amplias
proyecciones a través de los BRICS+ y que se afianza cada vez más en lo que se
ha conocido como Tercer Mundo.
A pesar de la caída de la URSS y
del bloque socialista de Europa Oriental, los proyectos en China, República
Democrática de Corea, Vietnam o Cuba…, han resistido, y algunos se fortalecen,
aprendieron de los errores de la ex URSS.
¿Cuándo nos hubiéramos imaginado a
mediados del siglo XX, aún en las décadas de 1960 o 1970, que el mapa de
Latinoamérica se hubiera pintado en el siglo XXI de rojo (izquierda) o de casi
rojo (progresismo) por períodos prolongados?, y que incluyera a los países más
poblados, Brasil, México, Colombia, Argentina. Y no importa que haya retrocesos
y giros temporales hacia la extrema derecha a través de procesos electorales
manipulados electrónicamente (los nuevos golpes de Estado).
Como nunca, la izquierda variopinta
en Latinoamérica tiene la capacidad de influir en amplios sectores de la
población, y de desarrollar diversos ensayos contestatarios, incluso con las
mismas reglas de la democracia burguesa. Se ha logrado por otras vías en los
últimos años lo que no pudieron guerrillas añejas como las FARC en Colombia.
Entonces, no hay una crisis de
las izquierdas, no de su discurso de transformación social. El marxismo leninismo
tiene plena vigencia y tiene un reto histórico por delante, quizá más
importante y difícil que los retos que asumió en el siglo XX. La proliferación
de varias organizaciones revolucionarias es un buen signo, a pesar de la
represión más tecnificada y agresiva. Lo que si existe es una gran dispersión
de esa izquierda y movimientos progresistas cercanos, que por supuesto se
refleja en una debilidad organizativa.
Pero, aun con todas las
herramientas de agresión y manipulación de la conciencia, con lo que se pretende
reconstruir sociedades fascistas (hoy nazi – sionistas), aun con todos los
golpes de Estado vía manipulación electoral, los países de América Latina y el
Ecuador entre ellos, demuestran que no se puede manipular a la totalidad ni a
la mayoría de la población; cuando más se llega a una (falsa, maneada) polarización
de la población en dos mitades (ver los recientes procesos electorales en Perú
y Colombia).
Todavía es posible arrancar
logros democráticos, como el reciente triunfo aplastante del NO en la consulta
popular del año 2025 en Ecuador. Consulta que pretendió entregar completamente
la soberanía nacional e instalar bases militares norteamericanas, o profundizar
la flexibilización laboral.
Es cierto que las izquierdas en
el Ecuador y toda Latinoamérica, en el mundo diríamos, están abrumadas por
grandes desafíos, que les pueden sobrepasar. Pero la crisis del capitalismo es
inminente y desastrosa a mediano plazo. Para la década de 2030 y más aún para
las de 2040 y 2050 (un período corto para la historia), el mapa económico
mundial habrá cambiado sustancialmente, y ello conducirá finalmente a la caída
del capitalismo occidental tal cual hoy lo conocemos. Pero esa caída será
cruenta, el imperio no se va a dejar derrotar fácilmente; recrudecerán violaciones
de derechos humanos en todas las formas posibles; proliferarán guerras con el
peligro de una catástrofe nuclear global; pero habrá también grandes
insurrecciones populares en todo el mundo, que no podrán controlar. No serán
los escenarios a los que nos acostumbramos en el siglo XX. No tenemos idea aún
de la forma de los procesos represivos con el uso de la información y la
inteligencia artificial; así como de las nuevas formas de acumulación de
capital y de afianzamiento del tecno feudalismo, que requieren de nuevas y
creativas respuestas.
Lo que hay que preguntarse es:
¿las izquierdas en el mundo, y en cada uno de nuestros países, tendrán la
capacidad de responder a esos duros retos?, ¿tendrán la capacidad de superar
diferencias y actuar de manera unitaria, incluyendo al progresismo y a otros
posibles aliados, aunque no todos sean de izquierda? Pues no les queda otra
opción, están obligadas a ello, es necesario un gran y amplio frente para
construir un mundo diferente, inclusivo, con equidad en las diversidades, con
un nuevo marco intercultural, rescatando a la madre tierra y a la humanidad de
la destrucción actual.
hnc / 1 julio 2026
[4] Fabián
Paredes Vanegas, “MONTALVO Y LA INTERNACIONAL DE TRABAJADORES” https://www.elheraldo.com.ec/montalvo-y-la-internacional-de-trabajadores/
[5] Víctor
Vergara, “El asesinato de García Moreno, 6 de agosto de 1875” https://revistamundodiners.com/mundo-diners-plus/asesinato-garcia-moreno/
[6]https://repositorio.bne.gob.ec/xmlui/handle/34000/13753#:~:text=%E2%86%92%20Ver%20%C3%ADtem-,EL%20TELEGRAFO,Fecha%3A%201897%2D05%2D12,-Resumen%3A
[7] “Sociedad
de Socorros Mutuos, Instrucción y Recreo Hijos del Trabajo”, en 1896, con apoyo
de Eloy Alfaro. https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/guayaquil/2/instruccion-de-los-artesanos-en-la-revolucion-liberal
[9]
Ver: Paredes, Ricardo A., “El imperialismo en el Ecuador, oro y sangre en
Portovelo; Primera Edición, Artes Gráficas, 1938. https://bibliotecadigital.uce.edu.ec/s/L-D/item/1066#?c=&m=&s=&cv=
[10]
En realidad, un proceso entre 1965 y 1967.
[11]
Édgar Isch y Ángela Zambrano, https://periodicoopcion.com/pcmle-la-revolucion-posible-y-el-compromiso-con-la-revolucion/
[12] “Medio
siglo de amistad, vale la pena”, febrero 2017. Publicado en Causa Proletaria
(órgano del MIR), Año XLVI – Nº 67, enero 2019.
[13]
Hay quienes consideran a Fernando Velasco (a pesar de su corta edad), junto a
Agustín Cueva y Bolívar Echeverría, como los más grandes pensadores de la
izquierda ecuatoriana.
[14]
La CEDOC es la organización sindical de tercer grado más antigua, fundada en
1938. En sus orígenes muy ligada a la iglesia católica (CEDOC-CLAT), pero luego
asume una línea socialista CEDOCUT, junto a la CEOSL.
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