LA
FUNDACIÓN TARDÍA DEL MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA EN EL ECUADOR: ¿Interferencia
de USA a través de la Fundación Rockefeller y otros organismos?[1]
(ponencia
presentada en el Taller de Historia de la Salud de la UASB)
Hugo Noboa
Cruz[2], 27
de enero de 2026
Aclaración inicial
Estoy consciente de que los
historiadores no admiten trabajar sobre mitos y sobre supuestos o hipótesis que
no puedan ser adecuadamente comprobadas con documentos. Los que no somos historiadores,
podemos cometer esos y otros errores, creer en mitos y en supuestos que parecen
lógicos.
Sin embargo, el descartar los mitos y
los supuestos no comprobados documentalmente, supongo es un problema para la
historia antigua que tiene pocas fuentes documentales primarias. Y también para
la historia de los pueblos que no han tenido o no tienen lenguaje y literatura escritos.
Pero, aún en tiempos contemporáneos,
en los siglos XX y XXI, también suceden hechos que a propósito son cubiertos de
opacidad, sobre todo cuando se trata de acciones desde el poder, que no quieren
se conozca. Lo tratado en esta breve ponencia puede entrar en esa categoría de intervenciones
desde el poder, encubiertas a propósito.
Introducción:
La salud pública es una categoría que
surge en general en el mundo en la primera mitad del siglo XX, construida a
partir de otras categorías anteriores, como el higienismo o sanitarismo
(higienismo público) y el asistencialismo (asistencia pública), que tienen a su
vez orígenes muy antiguos y diversos (muy importantes en el Buen Vivir de los
pueblos andinos, como cuidado de las comunidades y de la madre tierra) pero que
se consolidan académicamente, sobre todo en Europa, entre los siglos XVIII y
XIX.
En el siglo XIX y a partir de trabajos
pioneros como los de John Snow sobre el cólera en Londres y las reformas
sanitarias concomitantes, o de concepciones como las de Rudolf Virchow a quien
se considera como uno de los fundadores de la “medicina social”, se van
consolidando las bases de lo que después será considerado como salud pública.
Pero aún antes de ello, los aportes de Eugenio Espejo fueron fundamentales, no
sólo a nivel local sino universal, para entender la relación entre estructura
social, salud y enfermedad.
Luego de un largo proceso, la salud
pública se consolidó recién en el siglo XX como construcción social integradora
de múltiples disciplinas, como bien lo señalan las definiciones de Winslow,
construidas a partir de sus trabajos bacteriológicos, pero también de su visión
política. Winslow describió por primera vez en 1920 a la salud pública como:
“la
ciencia y el arte de prevenir enfermedades, prolongar la vida y promover la
salud física y la eficiencia mediante esfuerzos comunitarios organizados para
el saneamiento ambiental, el control de infecciones comunitarias, la educación
individual en principios de higiene personal, la organización de servicios
médicos y de enfermería para el diagnóstico temprano y el tratamiento
preventivo de enfermedades, y el desarrollo de la maquinaria social que
garantice a cada individuo de la comunidad un nivel de vida adecuado para el
mantenimiento de la salud.”
A la par que se desarrollaron esas
concepciones desde el trabajo académico médico (sobre todo en el campo de las
enfermedades infecciosas), pero también sociológico, antropológico y político;
se estructura la institucionalidad encargada de la gestión y atención dentro de
los Estados, lo que se concreta primero a nivel local (municipal) y luego a
nivel nacional en la estructuración de departamentos, subsecretarias,
secretarias o ministerios de salud (salud pública).
Más tarde surgirá también la categoría
“sistemas de salud”, como una forma de entender los diferentes componentes relacionados
con la salud pública. El Instituto de Gobernanza en Salud de UNASUR (ISAGS,
2012), citando a Mario Róvere y Marcos Cueto, refiere que en América Latina los
sistemas de salud surgen con políticas enfocadas al control de las grandes
epidemias vinculadas al creciente intercambio comercial, que diezmaban la
población y dificultaban los intereses económicos. Reiterando lo que pensadores
como Espejo, Snow o Winslow ya lo habían anunciado.
Esta irrupción de la concepción de
salud pública (y de sistemas de salud) y la concreción de la institucionalidad
necesaria, en Latinoamérica está muy relacionada con la influencia de las
escuelas médicas y sanitarias europeas (sobre todo francesa, alemana e inglesa)
y la de Estados Unidos de Norteamérica, que apuntan a diferentes objetivos: las
europeas valoran más lo público y la norteamericana prioriza lo privado, a la
postre el negocio de la salud (complejo médico industrial) en una fase de
consolidación del capitalismo imperial.
Antecedentes y fundación del Ministerio
de Salud Pública en el Ecuador:
Tal vez vale comenzar este breve ensayo,
que pretende una aproximación a los hechos que motivaron la fundación tardía
del Ministerio de Salud Pública en el Ecuador, así como la fragmentación y
desarticulación del “sistema” de salud ecuatoriano, con unas pocas preguntas,
algunas de las cuales pueden resultar incómodas, pero que pueden orientar
investigaciones en este campo:
1.
¿Por qué tan tardía la estructuración del
Ministerio de Salud Pública del Ecuador?, ¿hubo intencionalidad en ello?, ¿de
quién, de grupos de poder?
2.
¿La tardanza contribuyó a tener un “sistema”
fragmentado, desarticulado, con alto gasto de bolsillo y poca capacidad
reguladora pública (Autoridad Sanitaria - MSP)?
3.
¿Qué tanto influyeron organizaciones ligadas a
USA (Fundación Rockefeller y otras) y su relación con la Organización
Panamericana de la Salud, para esa tardanza y fragmentación?, ¿existe
documentación de la Fundación Rockefeller que registre esa influencia
(interferencia) entre 1913 y 1960?
4.
¿Fue el Ecuador un país/laboratorio para
intentar un enfoque privado, al estilo USA?, ¿cómo influyó la resistencia al
modelo privatizador y la defensa de lo público?, ¿hubo en la Revolución Liberal
y sobre todo en la Revolución Juliana los primeros momentos de resistencia?
El primer ministerio de salud (MS) de Latinoamérica
y El Caribe, fue el cubano, que data de 1902 (en 1902 proyecto de ley para
Secretaría de Sanidad y Beneficencia o de Higiene Pública; en 1909 se crea
Secretaría de Sanidad y Beneficencia). Y para referirnos sólo a los países más
cercanos del Área Andina, en la década de 1930 hay una explosión en la
formación de ministerios de salud (Chile 1932, Perú 1935, Venezuela 1936,
Bolivia 1938), el de Colombia es un poco más tardío (proceso 1946-1953). El
Ministerio de Salud Pública del Ecuador (MSP, 1967) fue el último en crearse en
Sur América.
El MSP en el Ecuador se crea durante
el gobierno interino de Otto Arosemena Gómez, poco después de que terminara la
Junta Militar (1963 - 1966) que la presidió Ramón Castro Jijón y luego del pasajero
gobierno de facto de Clemente Yerovi Indaburu (marzo 1966 – noviembre 1966). La
Resolución de la Honorable Asamblea Nacional Constituyente, del 6 de junio de
1967 (decreto 084), fue publicada en el Registro Oficial de 149 del 16 junio
1967. Se trata de un decreto corto con dos considerandos y cuatro artículos. En
el Art. 1 se señala que se crea el Ministerio de Salud Pública “para atender
los ramos de Sanidad, Asistencia Social, y los más que se relacionan con la
salud en general.”[3]
Antes de ello, las acciones
sanitarias, de higiene y de salud desarrolladas desde el Estado, estuvieron
fundamentalmente a cargo de los gobiernos municipales y tibiamente afrontadas desde
el Estado central. El paso inicial para la atención a la salud desde el Estado
a nivel nacional, se da durante el primer gobierno liberal de Eloy Alfaro,
cuando en 1897 se le asigna al ministerio de gobierno las responsabilidades de
higiene (Ministerio de Gobierno e Higiene), muy acorde con la visión policial
de la higiene en esa época. Pero es durante la Revolución Juliana,
específicamente en la 1ra. Junta de Gobierno Provisional, en 1925, donde se da
un salto importante al crear la Subsecretaría de Salud dentro del Ministerio de
Previsión Social y Trabajo.
En uno de los considerandos del
decreto de creación del MSP en 1967 se señala: “… el Ministerio de Previsión
Social y Trabajo, por la complejidad de los problemas a los que debe dar
soluciones adecuadas no puede prestar toda la atención que requiere el ramo de
la salud pública, que necesita técnica y dedicación exclusiva para servirlo”.
A propósito de la salud en las
revoluciones liberal y juliana, Germán Rodas en su obra “El Pensamiento
Higienista Público en el Periodo Liberal-Alfarista y Juliano, y el Pensamiento
de Salud Pública en el Periodo Juliano-Ayorista” (UASB), resume la situación de
la siguiente manera:
“El
periodo liberal, iniciado en 1895 con el régimen de Alfaro, enfrentó graves
problemas estructurales de salud-enfermedad, heredados a lo largo del siglo
XlX, a los cuales, hegemónicamente, los confrontó desde una perspectiva de
asistencialismo público. La siguiente administración liberal, la de Plaza
Gutiérrez, definió la atención de salud desde el higienismo público, de primer
grado, que tibiamente lo había esbozado Alfaro. No obstante, fue el propio
Alfaro quien en su segundo gobierno imprimió a la gestión de salud la huella del
higienismo público al que he denominado de segundo grado.
Por su
parte el período juliano marcó dos etapas concretas: en los gobiernos
provisionales impulsó el higienismo público de tercer grado mientras en los
regímenes de Isidro Ayora se construyeron políticas de salud que dieron paso a
las bases de la Salud Pública…
Tanto el
periodo liberal como el juliano se preocuparon desde lo público para la
atención de la enfermedad. En aquello no solamente hubo una determinación
ideológica y política; también estuvo presente la incidencia de la escuela de
salud europea, a pesar de que para entonces la visión de salud, en Estados
Unidos, había asumido roles de acción mediante corporaciones y fundaciones que
propusieron el cuidado de la salud a partir de la gestión privada.” (Rodas,
2013)
De tal modo que se vivió, no sólo en
el Ecuador, un verdadero choque entre las escuelas europeas (enfoque público) y
la emergente escuela estadounidense (enfoque privado).
Durante la Revolución Juliana es la
primera vez que en el país se introduce oficialmente la idea de salud pública
tal cual Winslow la había concebido, pero también alimentada por pensadores y
actores ecuatorianos como Isidro Ayora, Pablo Arturo Suárez y Ricardo Paredes,
que fueron madurando sus concepciones desde sus respectivas experiencias. Sin
embargo, pasarán todavía cuatro décadas para que la salud tenga un ministerio
propio.
Retomando las preguntas iniciales:
¿por qué la fundación tan tardía del MSP en el Ecuador?, y ¿por qué persiste un
“sistema de salud” tan fragmentado que dificulta la garantía de derechos en
salud? Una respuesta inicial, probablemente sea, la persistente injerencia de
los intereses de Estados Unidos de Norteamérica en este campo, siempre
apuntando hacia la privatización; ello no es exclusivo de nuestro país, pero en
el Ecuador ha tenido mucho impacto, posiblemente porque la revolución liberal
liderada por Eloy Alfaro, que tuvo proyecciones internacionalistas en América
Latina, levantó tempranamente las alertas en los gobiernos e instituciones
intervencionistas de los Estados Unidos de Norteamérica. El Ecuador, un país
pequeño en Suramérica, plagado de enfermedades infecciosas y otros problemas
sanitarios, era además un laboratorio ideal para varios ensayos.
Muy tempranamente, esa intervención se
da a través de la Fundación Rockefeller (constituida formalmente en 1913, pero
que venía actuando desde fines del siglo XIX). La intervención de la fundación
se dio inicialmente en el período entre las revoluciones liberal y juliana (a
pretexto de la Fiebre Amarilla), pero continuaría más tarde e incidiría entre
otras cosas en la transformación y consolidación de la Junta de Beneficencia de
Guayaquil como un ente privado con autonomía del Cabildo, o el monopolio de la
gestión de la sangre y hemoderivados (un bien estratégico) por parte de otra
institución privada, la Cruz Roja Ecuatoriana; pero sobre todo el ejemplo más impactante
es el de la captación del control del cáncer por la también privada Sociedad de
Lucha Contra el Cáncer, debilitando el papel de lo público en este campo,
mientras que en otros países latinoamericanos los institutos del cáncer y la
responsabilidad del control de estas enfermedades (consideradas catastróficas
por el alto costo económico de su atención) recae en institutos públicos de
cáncer ligados a las secretarías o ministerios de salud, garantizando un mayor
acceso de atención para la población.
En ello hay que considerar también la
fuerte relación de la Fundación Rockefeller con la Organización Panamericana de
la Salud, relación que abona en el moldeamiento de los sistemas de salud en
Latinoamérica.
“En 1870, una epidemia de fiebre
amarilla azotó a Brasil, Paraguay, Uruguay y a la Argentina, y en ocho años,
logró propagarse a los Estados Unidos, donde provocó más de 20 mil muertes. El
transporte marítimo, que aumentó con el crecimiento del intercambio comercial,
era el canal que trasladaba las enfermedades a finales del siglo XIX… ese fue
el germen que dio origen el 2 de diciembre de 1902 a lo que sería la
Organización Panamericana de la Salud (OPS)”[4].
La gran relación entre USA y la Fundación
Rockefeller con la OPS desde su fundación hasta la fecha, pero especialmente
hasta 1959, se evidencia en la conducción de la organización en las primeras
décadas. Los cuatro primeros directores de OPS (Walter Wyman 1902-1911, Rupert
Blue 1912-1920, Hugh Smith Cumming 1920-1947, Fred Lowe Soper 1947-1959) fueron
médicos estadounidenses, los tres primeros médicos militares del Servicio de
Hospitales de la Marina, mientras que Soper fue parte de la División
Internacional de Salud de la Fundación Rockefeller en 1920[5]. Hugh Smith Cumming tuvo también relación con
la Fundación Rockefeller. El primer director latinoamericano de la OPS fue el
chileno Abraham Horwitz, recién en el año 1959 (1959-1975), casi sesenta años después
de su fundación.
Una de las principales acciones de la
OPS en la primera mitad del siglo XX, fue la promoción, con diversos ritmos, de
ministerios de salud en Latinoamérica y El Caribe.
La Fundación Rockefeller y OPS en sus
primeras décadas compartían los mismos intereses, el saneamiento de los puertos
y rutas marítimas para favorecer el comercio internacional, sobre todo de USA.
De allí el especial interés en Panamá (por el Canal) y en Cuba (La Habana,
puerto clave de la navegación comercial por el Caribe). En esas rutas
comerciales, el interés por Guayaquil fue de otro tipo. A Guayaquil le
consideraban como uno de los puertos más contaminados (Fiebre Amarilla, Malaria
y otras enfermedades infecciosas), se llegó a decir incluso desde el norte, Guayaquil
“hueco pestífero del Pacífico”. Todo ello tuvo repercusiones en el higienismo y
salud pública ecuatorianos.
Sin embargo, la presencia de la
Fundación Rockefeller, con ese halo filantrópico y cientificista, probablemente
fue solamente una apariencia que la haga aceptable en los países intervenidos.
Lo que se jugaba realmente en el fondo eran los intereses económicos de la
familia Rockefeller y en general de las corporaciones norteamericanas.
La Standard Oil Company, la compañía
insignia de la dinastía Rockefeller, coincidentemente es fundada en el año 1870
por el patriarca John Davison Rockefeller, el mismo año en que comienzan las
inquietudes desde el capitalismo central por la transmisión de epidemias de
enfermedades infecciosas desde Latinoamérica, que afectaban intereses
comerciales. Hecho que a la postre derivó en la Primera Convención Sanitaria
Internacional de las Repúblicas Americanas que se celebró en Washington, D.C. (2
al 5 de diciembre de 1902), que marcó el inicio de la Oficina Sanitaria
Internacional, más tarde transformada en Organización Panamericana de la Salud.
Cuando la Standard Oil Company dejó de
existir en 1911, luego de monopolizar la refinación de petróleo en Estados
Unidos de Norteamérica, tuvo continuidad con otras empresas petroleras: Exxon,
Chevron, Conoco, Creole Petroleum (Venezuela), Tropical Oil (Colombia), Aramco,
Shelll…
Pero los negocios de la familia
Rockefeller se diversificaron, desde refinerías de petróleo (Standard Oil), a
trasporte, extracción, distribución, producción de aceite, en el mismo campo petrolero.
Y luego, con la segunda y tercera generación familiar, en otras áreas: bienes
raíces (Rockefeller Center en Manhattan), minería, banca (JP Morgan, David
Rockefeller presidente, quien a su vez fundó el grupo Bilderberg), tecnología informática
(Intel, Apple), tecnología médica. Ello, a más del papel nefasto que Nelson
Rockefeller cumplió directamente en acciones intervencionistas de USA en todo
el mundo: Guerra de Vietnam; junto a su hermano David y Kissinger en el golpe
militar de 1973 en Chile; también junto a su hermano David y Kissinger en el
golpe de 1953 en Irán y la crisis de los rehenes de 1979. Ello, sólo como los ejemplos
más conocidos.
De tal manera que la filantropía
cientificista de la Fundación Rockefeller, fue en realidad una cabeza de playa
para los intereses económicos y políticos de USA y de la misma familia. Y los
recursos que utilizaron para ello fueron varios, incluyendo la organización
evangélica estadounidense, Instituto Lingüístico de Verano, financiado por la
Fundación Rockefeller, cuyos objetivos ocultos en la evangelización fueron: aculturación,
exploración de recursos, patentamiento de plantas y prácticas ancestrales,
entre otros.
La injerencia de los Estados Unidos en
el campo de la salud, se ha dado posteriormente a través de otras
instituciones, no sólo académicas (colonialismo académico), sino de la Alianza
para el Progreso, el Cuerpo de Paz y la USAID, a partir de la década de 1960
(incluyendo políticas de control de la población / control de la natalidad,
especialmente en pueblos originarios[6]).
Y con otra modalidad a partir de la década de 1990 a través del Banco Mundial y
el Fondo Monetario Internacional, que presionan permanentemente por la privatización
de servicios del sector público de salud y de la seguridad social, así como de
los sistemas de financiamiento en salud.
Gráfico Nº 1
Pero, regresemos brevemente a analizar
lo de las tres instituciones privadas que se crearon antes del MSP (ver gráfico
Nº 1) y que dan cuenta de la posible injerencia directa de la Fundación
Rockefeller (muchas veces a través de la OPS) o de otras formas de acción del
gobierno norteamericano.
La primera Junta de Beneficencia se
creo en Guayaquil. Pero no sólo existió en esa ciudad, sino en Quito[7],
Cuenca y otras ciudades, aunque con diferente desenlace. El objetivo de las juntas
era apoyar la gestión de los gobiernos municipales en las áreas de salud y
asistencia social para la población de menos recursos económicos.
La Junta de Beneficencia de Guayaquil
se estructuró a partir hospitales y otras instituciones de carácter público,
asignadas en 1887 mediante ley (reformatoria de Régimen Municipal) y ordenanza
municipal a la naciente Junta de Beneficencia conformada por “ciudadanos
respetables”… “se encargará de la administración, conservación, mejora, buen
régimen y disciplina de los hospitales, manicomio, cementerio y demás
establecimientos municipales de beneficencia existentes en el cantón, o que se
fundaran más adelante”.
En 1932 (gobierno liberal transitorio
del guayaquileño Alfredo Baquerizo Moreno, y año de mucha inestabilidad en las
alcaldías de Guayaquil), mediante Ordenanza del 25 de febrero, se retira
totalmente la relación de la Junta con el Cabildo, al quitar a este último la
potestad de nombrar a los miembros de la Junta.[8]
“La H. Junta de Beneficencia de
Guayaquil se inició como una Corporación Municipal, pero, por disposición
contenida en la Ordenanza Reformatoria del 25 de febrero de 1932, adquirió su
completa autonomía. La suscripción de un convenio entre la H. Junta de
Beneficencia de Guayaquil y el Distrito 4.400 el Rotary Club International, nos
permitió advertir la noble comunidad de ideales, de anhelos y de propósitos
entre ambas entidades…”[9]. Pero no
se conoce el papel que jugaron otras instituciones guayaquileñas como el Club de
la Unión (fundado en 1875), que se sabe estaba y está conformado por las élites
de Guayaquil, y en cuyos espacios se tomaban y se toman muchas de las
decisiones políticas relevantes que luego son refrendadas en los diferentes
niveles de gobierno. Es de suponerse la gran cercanía de las múltiples misiones
de la Fundación Rockefeller con el municipio de Guayaquil y con grupos de poder
de la ciudad, a partir de la década de 1910.
La reestructuración de la Junta de
Beneficencia de Guayaquil con la ordenanza de 1932, le otorga facultades,
recursos (como el monopolio de la Lotería Nacional / una suerte de impuesto
voluntario) y control sobre establecimientos benéficos, permitiendo su
consolidación como una institución autónoma y privada que administra hospitales
y obras sociales... La ordenanza de 1932 fue clave para definir el marco
institucional de la JBG, separándola del control directo municipal y
otorgándole autonomía administrativa y financiera. (JBG)
Por su parte, la Cruz Roja Ecuatoriana
se estructura en el último gobierno de Eloy Alfaro. La primera brigada se forma
en Guayaquil el 22 de abril de 1910. El 14 de noviembre de 1910 se emite el
decreto legislativo (Registro Oficial 1392) mediante el cual se declara a la
Cruz Roja del Ecuador como institución de beneficencia y utilidad pública. Para
agosto de 1922 se aprueban los primeros estatutos y en 1923 se da el
reconocimiento internacional por la Liga de Sociedades de la Cruz Roja. En 1945
se inaugura el primer banco de sangre de la Cruz Roja en el Ecuador[10],
iniciándose el monopolio de la sangre y hemo derivados, así como de la atención
prehospitalaria de emergencias, por parte de esta institución privada; algo de
ello se ha revertido en la actualidad, con la conformación de bancos de sangre
en hospitales del MSP y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS),
así como con la conformación de la red interinstitucional 911 para emergencias.
Si bien no hay documentación que
permita identificar la relación directa entre la Fundación Rockefeller con la
Cruz Roja Ecuatoriana. Sin embargo, es conocida a nivel internacional esa
relación. La Fundación Rockefeller y la Cruz Roja Internacional han tenido una
relación estrecha y de apoyo mutuo, especialmente en salud pública, educación y
socorro humanitario desde principios del siglo XX, con la Fundación donando
fondos importantes y colaborando en iniciativas sanitarias globales. “El 5
de diciembre de 1913 (recién creada formalmente la fundación), la Junta otorgó
su primera subvención de 100.000 dólares a la Cruz Roja Americana para la
adquisición de terrenos para su sede en Washington, D. C.”[11],
ese fue el inicio de la colaboración entre las dos instituciones.
Respecto de la Sociedad de Lucha
Contra el Cáncer (SOLCA). El antecedente en 1947 es la fundación en Quito de la
Liga Anticancerosa, que parece fue pasajera y de la cual no se tiene mayores
referencias. En 1951, en Guayaquil, luego de un proceso que había iniciado años
antes, se estructura el primer directorio de SOLCA que lo preside Juan Tanca
Marengo. En una memoria en la que participa Juan Tanca Campozano, se reconoce
que “Se hizo contacto con varias instituciones internacionales como la
Fundación Rockefeller, la American Cancer Society…”. Entendible lo de la
American Cancer Society, pues se trata de un ente técnico en el campo de la oncología,
pero la Fundación Rockefeller no tenía experticia en ese campo, su énfasis era
en enfermedades transmisibles; este acercamiento evidencia la amplia relación
de la fundación norteamericana con círculos de poder criollos, sobre todo en
Guayaquil.
El 15 octubre de 1953 se emite el decreto
legislativo (Registro Oficial 362, 12 noviembre 1953), con el que se crea
formalmente SOLCA. El Art. 1 del decreto señala: “Encargar a la Sociedad de
Lucha Contra el Cáncer del Ecuador, SOLCA, la conducción de la campaña
anticancerosa en todo el país bajo la dirección y vigilancia del Ministerio de
Previsión Social”. Art. 4.- “Asígnese en el presupuesto ordinario de la
nación la cantidad de un millón de sucres, que SOLCA los invertirá en cumplir
labores anticancerosas que beneficien a todo el país.”[12]
Para sólo comparar con dos países
vecinos del Área Andina, ver cuadro Nº 1. El control del cáncer en el Ecuador
ha estado fundamentalmente en manos privadas, mientras que en otros países latinoamericanos
esa es una clara responsabilidad pública:
Cuadro Nº
1
La
atención del cáncer en Ecuador, Colombia y Perú
|
Nombre
y fecha de fundación |
Carácter público o privado, alcances |
Financiamiento y atención |
|
Ecuador, SOLCA 1951, 1953 decreto
legislativo. (MSP
1967) |
Privado, de interés público. Diagnóstico y
tratamiento del cáncer (enfoque clínico, quirúrgico). Registros de cáncer,
con dificultad actual de funcionamiento (vig. epi.). |
Pago
de pacientes. Aporte de fondos públicos (asignación, impuesto a créditos
bancarios…). Traspaso de recursos económicos del MSP y del IESS. |
|
Colombia, Instituto Nacional de Cancerología (INC), 1934.
Inicialmente adscrito a la Universidad Nacional. (Ministerio
de Salud 1946) |
Público. Diagnóstico y tratamiento, investigación,
formación. Fortalecimiento con Ley 2291 del 17 de febrero de 2023. |
Financiamiento
público. Sin gasto o bajo gasto de bolsillo. |
|
Perú, Instituto Nacional del Cáncer, 1939,
Ley Nº 8892. En 1952, mediante decreto, se transforma en Instituto Nacional
de Enfermedades Neoplásicas (INEN). (Ministerio
de Salud 1935) |
Público. Servicios oncológicos (clínico,
quirúrgico), registro de cáncer (vig. epi.). |
Financiamiento
público. 2006, Ley Nº 28748, condición de Organismo Público Descentralizado
del Sector Salud, personería jurídica propia, así como autonomía
administrativa, presupuestal, financiera y normativa. |
Por su parte, si bien el Instituto
Ecuatoriano de Seguridad Social se funda como tal en 1970, el IESS tenía para
entonces ya una larga historia. Durante la Revolución Juliana, en el gobierno
de Isidro Ayora (1928), se creó la Caja de Pensiones, que fue el germen del
sistema de seguro social ecuatoriano. Pero, aún antes, durante la revolución
liberal (1903) se expidió la primera ley de jubilación.
Con la creación del Instituto Nacional
de Previsión en 1936, se creó también el primer servicio de salud del seguro
social, adscrito al antiguo hospital San Juan de Dios en Quito. Y estos
servicios se ampliaron, cuando en 1937 se creó otro en el entonces joven
hospital Eugenio Espejo de Quito (inaugurado en 1933); posteriormente, otros
servicios de salud se inauguraron en diferentes partes del país. Para el mismo
año 1937, se creó el seguro de enfermedad y el Departamento Médico de la Caja
del Seguro Social.
En todo caso, la red de servicios de
salud del seguro social (IESS, antes Caja de Pensiones y Caja del Seguro
Social), antecedió en 30 años a la constitución del Ministerio de Salud Pública
(1967).[13]
Por otro lado, las Fuerzas Armadas y
la Policía Nacional, como sucede en muchos países, estructuraron de acuerdo a
sus necesidades sus propios sistemas sanitarios y de seguridad social, autónomos,
para sus miembros y sus familias.
Según Klever Bravo, historiador de las
FFAA en el Ecuador, “con el nacimiento de la República, la Sanidad Militar
tuvo su primera identificación institucional el 4 de mayo de 1831, con la
configuración del Cuerpo de Médicos Militares... en 1903, en el gobierno del general Leonidas
Plaza Gutiérrez, se publicó el Reglamento de Sanidad Militar para los Repartos
de la Costa; y, un año más tarde el Reglamento para los Repartos de la Sierra…”
Pero “…no fue sino en 1910 cuando la Sanidad Militar salió a la luz de
manera oficial. En ese año el Ecuador dirigía su mirada a la frontera sur, ante
un posible conflicto armado con el Perú… don Abelardo Montalvo, encargado del
Poder Ejecutivo (Alfaro estaba en la frontera), decretó el 10 de mayo de 1910
la creación del Servicio de Sanidad Militar, adjuntando su correspondiente
reglamento en el cual entraba en vigencia la misión de los hospitales de
campaña y los puestos de socorro, así como también los medios para una mejor
organización y administración.”[14]
De tal manera que en el Ecuador el
Ministerio de Salud Pública nace no sólo tardíamente, sino muy mermado y muy
presionado, su alcance no es universal, ni en su capacidad de rectoría, ni en
su capacidad de brindar servicios fundamentales. El MSP en el Ecuador, como en
algunos otros países latinoamericanos, surgió básicamente para enfrentar dos
problemas grandes: Las epidemias de enfermedades transmisibles (por intereses
comerciales) y la mortalidad y morbilidad de niños y madres (salud materno –
infantil). Sin embargo, hasta la fecha no ha salido mucho de esos límites, a
pesar de que las enfermedades no transmisibles, agravadas por intereses
comerciales corporativos, así como la violencia en todas sus formas, dominan el
panorama epidemiológico actual.
Pero, hay que considerar también el
panorama político de la década de 1960 que precedió a la fundación del MSP en
el Ecuador. La revolución cubana (1959) se declaró socialista (1961) y se
consolidaba, lo que despertó el enorme temor de Estados Unidos de Norteamérica.
Existía una gran efervescencia de movimientos sociales y políticos en el
Ecuador (PCMLE, PSRE, URJE, MIR…) y en toda Latinoamérica, que proponían
radicalizar acciones, influenciados en gran medida por la revolución cubana. Ese
floreciente movimiento político influyó en las universidades y en el movimiento
estudiantil, en el caso de la salud, se constituyen la Asociación de Facultades
Ecuatorianas de Medicina (AFEME) y la Asociación Nacional de Estudiantes de
Medicina (ANEME). Y hay que tomar en cuenta el papel de la Federación Médica, de la Sociedad de Médicas del Ecuador, de médicos asambleístas, y posiblemente de otras organizaciones y personajes que promovían la fundación del ministerio.
Además, la OPS, a partir de la
designación de directores latinoamericanos, desde la década 1960 permite el
ingreso de profesionales progresistas o de izquierda entre sus líneas (Juan
César García, María Isabel Rodríguez / Miguel Márquez, Patricio Yépez…), que
tienen influencia, incluso en cubrir las deudas pendientes como la falta de
ministerios de salud en algunos países, como el caso de Ecuador.
De tal manera que, una vez terminada
la dictadura militar de Castro Jijón, probablemente se produce una presión nacional
e internacional para que de una vez por todas se resuelva ese retraso en la
creación del MSP en el Ecuador.
Sin embargo, hay otros bemoles en la creación
del MSP y de otras estructuras como el Instituto Ecuatoriano de Seguridad
Social. Según Eduardo Estrella, analizando las décadas de 1960 y 1970, las
nuevas perspectivas de la economía internacional determinaban una readecuación
de la medicina nacional hacia la atención médica directa, pasando a un plano
secundario las acciones sanitarias… la medicina ecuatoriana entra en un período
de modernización: a) La creación del Ministerio de Salud; b) La reorganización
del Seguro Social; y, c) La transformación de la atención médica liberal
(privada) en pequeña o gran empresa. (Estrella, Medicina y Estructura
Socio-Económica, 1980).
Edison Aguilar complementa, analizando
el pensamiento de Foucault y el proceso con el MSP y otras instituciones: la
medicina social funciona como dispositivo biopolítico: a) protección estatal a
los pobres, b) regulación estatal de la previsión o seguridad social de las poblaciones
asalariadas, y c) el libre acceso a la oferta privada de servicios, para población
con capacidad de comprarlos.
En ese sentido, la medicina social
instalada con la fundación del MSP, cumple papeles de normalización, policía
médica, medicalización de la vida biológica y social. La medicina social sería
un dispositivo privilegiado del poder estatal que contribuye a evitar o diluir
los conflictos sociales, contribuye a la continuidad y a la estabilidad de los
regímenes políticos. (Aguilar, FLACSO 2018)
Paralelamente a este proceso académico,
político e institucional, los pueblos y nacionalidades originarios del Ecuador,
pero también otros amplios sectores populares de áreas urbanas y rurales, casi
no accedían a los servicios de salud, ni públicos ni privados. Así como estaban
al margen del sistema de educación, enfrentaban también sus problemas de salud
con sus propios recursos, con su propia medicina tradicional y popular. Lo cual
era una contrariedad para el Estado, porque dificultaba su expansión.
La nueva institucionalidad de salud,
no sólo el recién fundado Ministerio de Salud Pública, sino los servicios de
salud del IESS y del Seguro Social Campesino, junto a instituciones de educación,
asistencia agrícola y ganadera, el registro civil, las iglesias (inicialmente sólo
la católica), eran los instrumentos perfectos para la penetración capitalista y
del Estado en el campo. Después de todo, el país había vivido en los siglos XIX
y XX, pero aun antes, desde la colonia, numerosos “levantamientos indígenas” a
los que había que controlar no sólo con fuerzas represivas (Policía y FFAA)
sino con dispositivos disuasivos: políticas sociales.
Tardarían mucho tiempo en integrarse los
pueblos y nacionalidades, así como los sectores empobrecidos urbanos y rurales,
a los servicios y acciones de salud oficiales. Pero aún hoy, en el año 2026,
sigue habiendo exclusión, lo que se demuestra en las brechas en varios
indicadores como mortalidad materna, mortalidad infantil o desnutrición
infantil; sin embargo, los pueblos y sus comunidades, siguen construyendo su
propia historia con la autonomía que el sistema les permite; y no es precisamente la
academia la que recopilará y contará esa historia paralela, subterránea.
A manera de conclusión:
La Fundación Rockefeller (en
coordinación con OPS y otras organizaciones) ha sido un actor clave en el
moldeamiento del higienismo y la salud pública durante el siglo XX en el
Ecuador. Están documentadas visitas de la Fundación Rockefeller, generalmente
médicos militares, en los años 1916 y 1918 (en la segunda, con Hideyo
Noguchi) para control de la Fiebre Amarilla. Pero hay constancia también de que
la fundación intervino en otros procesos sanitarios en Ecuador, como la
creación del Instituto Nacional de Higiene en 1941, así como en la llamada
“Comisión de la Chinchona” y en las comisiones de la fundación para facilitar
la explotación de productos tropicales necesarios durante la segunda guerra
mundial: caucho, balsa, cacao, café…[15]
Hay indicios también de que los fundadores de SOLCA pidieron apoyo y asesoría a
la Fundación Rockefeller (1951-1953). La Escuela Nacional de Enfermeras (actual
Carrera de Enfermería) de la Universidad Central del Ecuador, fue también creada
en 1942 con la asistencia de la Fundación Rockefeller[16],
ampliando con ello su presencia y apariencia técnica y científica.
Sin embargo, muchos de los contactos
de la Fundación Rockefeller con autoridades y servicios de salud del Ecuador,
no están documentados.
En general, la Fundación Rockefeller
cumplió un papel significativo en los procesos de salud en toda Latinoamérica y
El Caribe en el siglo XX, dotándose de un halo científico / académico, que facilitó
la penetración y permitió la colonización del pensamiento médico e
instituciones.
Actualmente la Fundación Rockefeller modificó
sus objetivos, su prioridad en salud es la crisis climática. No se sabe
exactamente la intencionalidad de ese cambio, más aún cuando las corporaciones
petroleras de la familia Rockefeller han contribuido significativamente durante
150 años al calentamiento global.
“Ante
crisis sanitarias como el calor extremo, las instituciones de salud pública que
nos atendieron en el siglo XX ya no son adecuadas. La salud pública mundial
debe evolucionar, y la protección contra el calor extremo es fundamental para
esta transformación. Así como apoyamos la ciencia, las instituciones y la
infraestructura que abordaron los desafíos de salud pública del pasado, la
Fundación Rockefeller ahora está haciendo lo mismo para abordar la crisis
climática…”[17]
La posta para interferir directamente
en políticas e instituciones de salud en Latinoamérica y el “Tercer Mundo”,
para promover la privatización en salud, desde 1990 ha sido transferida al Banco
Mundial y al Fondo Monetario Internacional, con una transición en la que
actuaron fuertemente USAID y otras (Alianza para el Progreso, Cuerpo de Paz)
entre 1960 y 2000.
En medio de esa trama, se funda e
inicia funciones el Ministerio de Salud Pública del Ecuador en la década de
1960. Muchas preguntas relacionadas con el período que antecedió a su retrasada
fundación, quedan aún sin respuestas y necesitan ser investigadas.
[1]
Esta ponencia, para la discusión, fue presentada en el Taller de Historia de la
Salud de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, el 27 de enero de
2026. Y recibió aportes y comentarios, entre otros, de Óscar Betancourt, Arturo
Campaña, Gonzalo Bonilla, Jaime Breilh, Byron Núñez, Germán Rodas, Elisa Calero y Édison
Aguilar, aportes que he tratado de recogerlos en este documento.
[2]
Médico salubrista y activista de derechos humanos. Miembro de la Fundación
Salud Ambiente y Desarrollo y de la Asociación Latinoamericana de Medicina
Social. Miembro del Taller de Historia de la Salud de la UASB.
[3] Según
Édison Aguilar, en la votación del decreto constitucional que creó el MSP en el
Ecuador en 1967, casi todos los asambleístas del Guayas votaron en contra de la
aprobación del mismo, como consta en las actas respectivas.
[6]
Ver películas Yawar Mallku y Llukshi Kaimanta (Fuera de aquí) del cineasta
boliviano Jorge Sanjinés.
[7] Patricia
De la Torre Araúz “La cara oculta de la beneficencia en el Ecuador”, 2004: "Se
crea en esta Capital una Junta de Beneficencia, a semejanza de la que existe en
Guayaquil con éxito tan brillante y que como Ud., sabe se ha convertido en
verdadera potencia, que no sólo socorre a los menesterosos, sino que hasta ha
contribuido para la pronta reedificación de esa ciudad". https://biblioteca.bne.gob.ec/cgi-bin/koha/opac-authoritiesdetail.pl?authid=33438
[8] Paolo
Marangoni, “La Junta de Beneficencia de Guayaquil”, en: OPS/OMS – Ecuador,
2002. El Cóndor, la Serpiente y el Colibrí, la OPS/OMS y la salud pública en el
Ecuador del siglo XX
[10] Frank
Weilbauer, “La Cruz Roja y el voluntariado en el Ecuador”, en: OPS/OMS –
Ecuador, 2002. El Cóndor, la Serpiente y el Colibrí, la OPS/OMS y la salud
pública en el Ecuador del siglo XX
[11] Rockfound.org,
historia, 1913–1919 Archivado el 23 de mayo de 2007 en Wayback Machine
[12] Juan
Tanca Campozano, Leoncio Cordero, Fabián Corral, Roberto Sempértegui, “La
Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA)”, en: OPS/OMS – Ecuador, 2002. El
Cóndor, la Serpiente y el Colibrí, la OPS/OMS y la salud pública en el Ecuador
del siglo XX
[13]
Ver: Pedro Barreiro, “Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social y Seguro Social
Campesino”, en: OPS/OMS – Ecuador, 2002. El Cóndor, la Serpiente y el Colibrí,
la OPS/OMS y la salud pública en el Ecuador del siglo XX
[14]
Kléver Antonio Bravo, “Sanidad Militar”, exposición en el taller de historia de
la salud de la UASB, septiembre 2025.
[16]
No sólo de la Fundación Rockefeller, sino de la Oficina Sanitaria Panamericana
y de la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos. “Ecuador
Presidencia de la República, Decreto del 7 de enero de 1944, Registro Oficial
1030, 3 de febrero de 1944.” Citado por: Milagros Villarreal, “La Escuela
Nacional de Enfermeras entre 1942 y 1970: Una historia sobre las dinámicas de
control social.” Serie Magíster Vol. 238. UASB, Quito, 2018. chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/6537/1/SM238-Villareal-La%20escuela.pdf
. Referencia también de Virgilio Paredes Borja en “La Enfermería en Quito”.
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